
Estaba a punto de comenzar uno de los eventos fotográficos del año y este fotógrafo venía a Madrid para inaugurar una exposición que repasaba unos años donde estuvo recorriendo varios países de Europa, entre ellos España. Como sigo retratando a personajes y gente anónima, solicité a La Fábrica unos minutos para retratar a Meyerowitz.
Mi idea era salir a la calle, entre La Fábrica y CaixaForum, y retratarle en lo que es su hábitat durante décadas: la calle. Como soy consecuente con los organizadores de estos eventos, pues daba una charla y firmaría libros unos minutos después de nuestro encuentro, no quise quitarles mucho tiempo, ni salir a la calle con la expectación que probablemente generaría, y la distracción consecuente de no poder alejarnos dos calles tranquilamente sin que la organización se pusiera nerviosa. Con la experiencia de años retratando personajes y agentes de prensa que te restan minutos a lo prometido, en este caso fueron muy amables concediéndome la oportunidad de retratar a Joel, ninguna queja. Pero es mejor centrarse en lo sencillo y resolver con un retrato en calma, que muestre su mirada y personalidad, con la experiencia y la seguridad que le avala, y también una amabilidad destacable, cercano a todo el mundo. Se agradece mucho.
